Una píldora de desahogo de un ciudadano corriente y moliente ante la desidia y el despilfarro institucional

21 abril 2009

Jornadas de AA.VV. de Bilbao. El Ayuntamiento sigue sin escuchar

No pude asistir a la segunda sesión de las Jornadas de Participación Ciudadana de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Bilbao.
Y el día 16 se sucedió la tercera y última jornada.
Alli estuvieron 4 representantes de diferentes asociaciones.
En fin. Entre otras cosas se dijeron las siguientes:

La representante de la AA.VV. de Irala estuve repasando actas del año 1979. Y dijo que después de 30 años siguen reclamando básicamente lo mismo.
Respecto la Libro Blanco del Transporte presentado por la coordinadora las cosas siguen como estaban.
Los edificios que las promotoras desean construir en San Ignacio se olvidan del plan que en 1995 se presentó por completo. ¿Parque? Kaput.

Respecto a Zorrozaure (la última gran zona de expansión de Bilbao) representa la gran oportunidad de planteamiento donde el sentido común pueda estar presente pues bien:

SE APRUEBA EL MISMO DÍA QUE SE APRUEBA DE FORMA DEFINITIVA LA MODICACIÓN PUNTUAL DE ZORROZAURRE. ABRIL DE 2008.
SE APRUEBA EL ULTIMO DE LOS GRANDES NUCLEOS URBANOS DE NUESTRO ENTORNO. TODOS ELLOS EN 2008.
SE VULNERA LA LEY DEL SUELO, Art. 109,110. REDUCE LA PARTICIPACIÓN VECINAL DEL 50% AL 33% Y LA SUSTITUYE POR PARTICIPACION GREMIAL.
LOS MOTIVOS ALEGADOS, NO QUERIAN REALIZAR CHAPUZAS.
ES OTRO EJEMPLO DE MARKETING POLÍTICO.

Los vecinos siguen sin ser escuchados y las Juntas de Distrito tampoco tienen oídos. Son meras oficinas de tramitación de los grandes planes del Ayuntamiento.
Los barrios son los grandes olvidados en los cambios de este Bilbao lleno de modernidad y colorido.

Se podría decir para que todos nos entendamos en cristiano:
EL AYUNTAMIENTO VA A LO SUYO.
Jodó con la democracia. Esto si que es para el pueblo pero sin el pueblo.

La imagen que acompaña a esta entrada es el ejem, proyecto, de lo que podría acabar siendo la península de Zorrozaure.

2-4-2008 Participación Ciudadana. Hable que le escucho