Una píldora de desahogo de un ciudadano corriente y moliente ante la desidia y el despilfarro institucional

16 octubre 2013

Acerosis. La última víctima: calle Villarías

1. ¿Ensanchar o peatonalizar calles no suprime plazas de aparcamiento?
2. ¿Esas plazas se suplen con aparcamientos privados o semiprivados o pesudopúblicos?
3. Las calles peatonales no son sinónimo de comerciales. De hecho en las que no tienen tradición comercial, la gente pasa por el medio de la calle y no se fija en ningún escaparate.
4. ¿Gana el peatón o ganan las terrazas de bar el nuevo espacio reclamado como acera?
5. Si hace muy pocos años la policía municipal en Bilbao llegaba a recaudar 30.000 euros al día en multas ¿el coche es un negocio?
6. Si el coche privado tiene la culpa de todo ¿por qué se gastan 1.200 millones en la Supersur, 250 en cambiar el problema de sitio de Sabino Arana a Zunzunegi en San Mamés o 72 en rescatar los Túneles de Artxanda?
7. Si la alternativa es fomentar el transporte público ¿por qué se recortan líneas de autobús como Bilbobús en la 26, 62 o o piensan suprimirse como Bizkaibus Santa Marina o Artxanda?

Cinismos varios haylos, como celebrar el Día sin mi coche, construir pabellones industriales a 5 kilómetros de una parada de transporte público o como decía el propietario de un bar cuando ensancharon la acera:

- Dice el repartidor que va a tener que venir a las 3 de la mañana a descargar las cervezas y le van a multar por hacer ruido.

La ciudad es de todos: del repartidor, del fontanero, del abuelo con bastón, del inválido, del comercial, del amo de casa, de la madre que lleva andando a sus hijos a la escuela, del recadista, del inválido, etc.


Nota: Anselma de Salces y otras muchas siguen también incrementando sus cuellos de botella en las intersecciones de otras calles. Y de paso las curvas toman parte de las rectas y otro montón de metros más convertidos en acera.

Insistimos: No es cuestión de peatonalizarlo todo. Es cuestión de equilibrio. O se penaliza el transporte privado y se ofrecen alternativas reales o dejad de tocar las narices. Que, por cierto, nos resulta curioso que esta política de acerosis y demás se apruebe sin oposición alguna por parte de nadie. Te levantas un día y no tienes donde aparcar tu apreciadito coche con el  poder llegar a la hora a tu trabajo. Y donde no llega el transporte público.

Ah. Yo no tengo coche. Nunca lo tuve. No se conducir un coche. Nunca me saqué el carnet. No me llega la pasta. Para que me entiendan.

4-10-2012 Acerosis. Nunca descansa