Una píldora de desahogo de un ciudadano corriente y moliente ante la desidia y el despilfarro institucional

03 diciembre 2008

La fiesta terminó

Poco se puede añadir a esta carta. Pocas palabras y mucha verdad. Mucha desvergüenza, rabia e indignación. Esto es España. Hay quien pretendía llenarla de hormigón.
En un mundo finito es imposible construir hasta el infinito.

3-12-2008
Diario El Correo
Edición Bilbao
Cartas al Director
Iñaki García de la Dehesa
Barakaldo. Vizcaya
La fiesta terminó
Recuerdo los millones que le costaba llenar el depósito del yate a uno de esos ricachones surgidos al calor del dinero fácil. Se decía hasta hace poco que la construcción tiraba de la economía, pero yo decía que aquel dinero obscenamente gastado lo pagaban los que iban a emplear el trabajo de casi toda su vida en poder tener un piso que valía dos y tres veces menos que su precio nominal. Y la estafa contaba con la anuencia de las entidades bancarias y la disposición favorable de muchos políticos. Esos mismos ahora reclaman dinero público, de todos, para reconducir el problema que ellos han generado en gran medida. No extraña, por tanto, que aquéllos que viven con la soga de la hipoteca al cuello tengan la sensación de que la cama la ponen ellos.